Pensamientos a gritos

Oh, la humanidad…

Me disponía a tomar el metrobus para mi casa, pero me dejó, así que decidí tomar un carrito por puesto al cruzar la calle.

Llegando a la esquina veo a tres muchachas agachadas en el piso y un gatico negro con collar rojo encima de un periódico. Las muchachas lloraban. Pregunté qué pasaba. Me dijeron que lo habían atropellado. No era de ellas, pero vieron todo. Vieron cuando el desgraciado del carro no lo esquivó y lo atropelló. Vieron cuando se bajó y agarró al gatico y lo tiró cerca de la acera. Convulsionando. Vieron todo. Con razón lloraban.

Busco los signos vitales del gato… Lanza su último suspiro. No hay nada que hacer. Veo que en la placa el collar dice: Carol. También tiene dos números de teléfono. Las muchachas llamaron a la dueña. Venía de Palo Verde y ya iba en camino.

Pude haberme ido, pero no tuve corazón. Las tres muchachas y yo sobábamos a Carol como diciéndole: “Lo siento”. Creo que así lo sentíamos.

Hablamos de la maldad de la gente. Del mototaxista que dijo que si ya iban hacer la parrilla, refiriéndose a Carol.

Así está el mundo. Así estamos…

Unos minutos después llegó la dueña de Carol. Llorando. Desesperada. Necesitaba saber que estaba viva. Cuando lo preguntó me tocó abrazarla y decirle que ya no había nada que hacer. Éramos 5 mujeres llorando a una pobre gatica en la calle.

La gente pasaba. Preguntaba. Recibía la respuesta y decían lo mismo: ” que desgraciado “, “la gente si es mala “.

Sabiendo que era un momento doloroso, pero era necesario, busqué bolsas de plásticos que me facilitó una vendedora de hallaquitas, y también me dió periódico. Fui donde la dueña y le dije que debíamos guardarla, que si quería llevársela. Mientras tanto, ella nos contaba que había llevado a Carol al veterinario ayer y al llegar a la casa se escapó. Que su hijo Eduardo estaba preocupado porque con la lluvia de anoche Carol se estaba mojando. Que cómo le decía ahora a Eduardo que Carol se había muerto…

Las muchachas y yo metimos a Carol en la bolsa mientras la dueña lloraba desconsolada. Llorando la llamaba y le decía que se despertara.

Sólo quien ha tenido una mascota sabe el dolor que se siente.

Yo no aguanté y lloré en la calle por Carol, por mis gaticos y perritos que también murieron. Seguía llorando en el carrito mientras veía a la señora llorar caminando con su bolsita con Carol adentro.

La maldad de la gente es asquerosa, pero al menos hoy también vi la bondad de quienes ayudaron sin pedirlo, sin obligación.

“Alguna gente no enloquece nunca. Qué vida verdaderamente horrible deben tener.”
— Charles Bukowski
“Con cuanta frecuencia se esconde la tristeza tras la payasada.”
— Que triste certificar siempre este que es uno de mis dichos.
#CurioQuote
“A veces hace falta pararse para dejar de perder el tiempo”
— Benjamín Prado
¡Mis “Pensamientos a gritos” cumple 7 años hoy!
Que rápido pasa el tiempo. :)

¡Mis “Pensamientos a gritos” cumple 7 años hoy!

Que rápido pasa el tiempo. :)

“Los cinco enemigos de la paz que viven entre nosotros son: miedo, avaricia, envidia, odio y orgullo. Elimínelos y tendrá paz permanente.”
— Francesco Petrarca
“No podrás nadar hacia nuevos horizontes sino tienes el valor de perder de vista la costa.”
— William Faulkner